En el mercado actual las mujeres son quienes deciden qué productos comprar y eligen qué marcas se consumen en sus hogares. Tienen voz y voto al momento de invertir en cualquier tipo de producto, no solo en el caso de productos femeninos y del hogar. También eligen qué marcas van a consumir y a usar sus hijos, opinan y compran productos de índole masculina para sus esposos o parejas.

 

Las mujeres son quienes tienen poder de decisión y la última palabra. Representan el 51% del mercado mundial y realizan el 80% de las compras en el hogar según un estudio llevado a cabo por The Boston Consulting Group en el que participaron 15 mil mujeres y 15 mil hombres de 22 países en el año 2013. Cada vez es más frecuente que ellas, además de cumplir sus roles familiares como madres, hijas, hermanas, tías y esposas entre otros, son además personas trabajadoras activas en el mercado laboral lo cual les permite tener poder adquisitivo e independencia económica, convirtiéndose así en consumidoras potenciales para las grandes compañías.

 

Las mujeres suelen responder positivamente frente a las marcas que hacen comunicaciones realistas y creíbles porque se sienten identificadas. Conocerlas, saber cuál es su forma de pensar, saber qué las motiva a elegir un producto por encima de otro, saber qué les gusta al momento de decidir consumir una marca u otra son cuestiones fundamentales del marketing y aspectos que los anunciantes deberían tener presentes al momento de comunicar.

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En la actualidad no sólo deciden qué productos de la canasta familiar se van a consumir en sus hogares, sino que también eligen el auto, los electrodomésticos, la ropa y zapatos de sus hijos, las marcas que usan sus esposos y lógicamente las que ellas consumen. Las mujeres conforman hoy la oportunidad comercial más importante, sin embargo las marcas no deciden apostar tanto como deberían al segmento femenino. Muchas veces se autodenominan como marcas masculinas, dirigidas a hombres; ignorando a sus clientes potenciales más activos.

 

Los anunciantes, muchas veces, no suelen realizan comunicaciones como deberían, subestiman al principal target y mayor cosumidor. En definitiva, deberían haber más ideas frescas y estimulantes para comunicar los productos orientados al público femenino.

 

Al momento de generar la acción de consumo los hombres son más simples. Realizan compras por impulso o de manera rutinaria y en muchas ocasiones delegan la tarea de comprar a su esposa o madre. En cambio, las mujeres eligen marcas que evocan sentimientos, que les comunican sensaciones y las motivan a comprar. Son más perceptivas y meticulosas, con lo cual suelen responder de forma positiva ante estímulos externos como la publicidad.

 

No se trata de hacer que los productos originalmente masculinos sean enfocados a ellas cambiando la tipografía por letras más delicadas y reemplazar el color del packaging para que sea rosa en lugar de azul por ejemplo. Es suficiente con conocer comó piensan, adaptar las estrategias de comunicación para estar presentes en la mente del segmento femenino e incluir en la planificación al momento de comunicar esfuerzos dirigidos a las mujeres.

 

ERIKA BEJARANO
Account and Marketing Manager
MediaFem Group