Las tendencias del siglo XXI en el ámbito tecnológico cambian día a día. En la actualidad las personas hacen uso de las plataformas digitales la mayor parte del tiempo, a cualquier hora del día, en cualquier lugar y a través de cualquier dispositivo. Hoy en día es posible elegir libremente la forma en la que se quiere hacer uso de los distintos contenidos que ofrece cada formato en el ámbito digital. La interacción permanente que la gente tiene con la tecnología, permite que en el caso de la publicidad; está sea digerida de forma casi imperceptible en nuestras vidas.

 

 

A la hora de buscar una alternativa de entretenimiento se suele recurrir a un televisor, una computadora, un smartphone, una tablet o una consola de video juegos. Al momento de escuchar música ya no se hace uso de casetes, ni cd´s hoy en día si se quiere escuchar música, se hace a través de Spotify, Youtube o alguna radio online.  Si se quiere hacer una llamada cada vez es menos usado el teléfono de línea, que ha sido reemplazado por los teléfonos móviles, Whatsapp, Facetime y Skype. Al momento de ver televisión incluso las personas optan por Netflix o Apple tv en lugar de consumir tv de aire. Cuando se leen noticias son cada vez menos las personas que compran los diarios en los kioscos ya que internet permite tener de forma más fácil e inmediata acceso a la información.

 

 

Dentro de las tendencias de uso y consumo son pequeños los grupos de personas que pasan desapercibidos por formatos tecnológicos y medios digitales. La gente es consumidora de emociones. Y son las emociones las que actúan en el cerebro, generando una consecuencia en la memoria, en la percepción, en la atención y en general en el comportamiento humano que hace que las personas quieran adquirir o hacer uso de las marcas.

 

 

Las emociones tienen una consecuencia en el medio digital, ya que las características del medio publicitario y el marketing afectan directamente a las personas atacando  los gustos, llamando la atención de los usuarios de forma creativa y novedosa.

 

 

Un minuto en internet permite consumir una inmensa cantidad de apps, y a su vez de forma intrínseca de formatos publicitarios ligados a cada una de ellas. Por ejemplo en un minuto en internet se suben 72 horas de vídeos nuevos a Youtube, se mandan 204 millones de correos electrónicos. Google recibe unas 4 millones de búsquedas, se comparte 2,46 millones de publicaciones en Facebook, se mandan 347.222 fotos por Whatsapp. En Twitter se publican 277.000 tweets, los usuarios de Instagram suben 216.000 fotos nuevas. Amazon hace 83.000 dólares en ventas online, se descargan de la App Store 48.000 aplicaciones, los usuarios de Yelp publican 26.380 críticas, los usuarios de Vine comparten 8.333 vídeos y se suben 3.472 imágenes en Pinterest.
 
 

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En conclusión, podría decirse que hay un exceso de información en las nuevas generaciones.  En la actualidad el consumidor digital,  busca en internet  consumir formatos publicitarios que le generen emociones distintas a la publicidad tradicional y a su vez internet representa una gran manzana de datos que esperan a ser recopilados, analizados y procesados.  Gran parte de esa información incluye publicidad hoy en día lista para ser consumida en formatos no convencionales.

 
Erika Bejarano